Posteado por: victordetord | 27 febrero, 2010

Life Sucks

El sábado por la noche acudimos al auditorio de la universidad –con capacidad para unas doscientas personas– porque una amiga de Mckenzie nos había invitado a un show de monólogos. Era la primera vez que presenciaba ‘Stand Up Comedy’ en el país que la vio nacer y aunque no lo entendiese todo –ante la duda pregúntale siempre a la novia qué cojones ha dicho el tipo– pude reírme de la mayoría de los chistes, pues al fin y al cabo contaban cotidianeidades que bien podrían sucedernos a cualquiera de nosotros.

Uno de los cómicos, de origen Ucraniano, se estuvo un buen rato metiendo con los rusos y con como sus padres lograban avergonzarle sistemáticamente. Otro, entre otras cosas, describía el montón de mierda que se había acumulado en su interior durante días y la explosión de felicidad que le supuso el sentarse a la taza por fin. El último, el mejor, saltaba entre temas con una naturalidad que asustaba, chuleaba al personal con frases como ‘¿Is this a catholic school or what?’ y se notaba que vivía de ello, aunque muchas de sus coñas no me hicieron tanta gracia porque iban destinadas al público americano. Evidentemente, esa noche no era yo precisamente target, por cuestiones de edad y origen, pero en este tipo de eventos siempre acaban cayendo conceptos universales, como la guerra de sexos o la amistad.

El caso es que al acabar, justo antes de que las butacas se vaciasen como si alguien hubiese gritado Bomba, el organizador del espectáculo dejó caer que los martes organizaban un ‘Open Mic’ en una pizzería de la zona para la gente que quisiese probar y, ya en la puerta, mientras esperaba a que Mckenzie saliese del baño, estuve hablando con él un rato.

Los días siguientes no volví a pensar en ello, pues siempre hay fiestas a las que acudir e ingentes cantidades de zumo de cebada con las que acabar, pero el martes me levanté con ánimo de vacilarles a todos. Así que escribí cuatro cosas sobre diferencias entre España y California, me fui a ver el partido de Champions a mi bar favorito, que regenta un tipo regordete de Manchester, hice nuevos amigos gracias a mi camiseta del Barça y al cabo de tres horas me paseé por el mercado hasta dar con las flores que le gustan a la novia. Volví a casa con el piloto automático puesto, se me ocurrieron algunos chistes sobre novias y, enlazando conceptos, deseché todo lo anterior para acabar escribiendo sobre las cosas que hacen que la vida sea una mierda.

Cociné con abundante aceite, me fui a buscar el autobús que va hasta Isla Vista, me releí un par de veces con las flores en mi regazo, batí mi propio record en el juego de pinball del móvil y llegué que anochecía. Fuimos a la pizzería, medio peleados de camino porque a Mckenzie la idea no le hacía demasiada gracia, a eso de las siete y media, pagué doce dólares por un cacho de pizza y una ‘pitcher’ y le pregunté al notas que lo organizaba todo donde tenía que apuntarme. Al fondo, una mesa de borrachos se mofaba del chaval que salió el primero –mucha niñata no sabe beber por estos lares, en efecto– pero al rato se largaron y los que quedábamos coincidimos en que era mejor así. Volvió a salir el Ucraniano y contó los mimos chistes que el sábado, otro chaval criticó con bastante gracia todo tipo de inventos tecnológicos innecesarios que usamos a diario y un par de colgaos que no eran capaces de afinar sus guitarras intentaron tocar algún clásico de los setenta.

Cuando me llegó el turno, Mckenzie se había largado a ver su episodio de Lost y se habían secado ya tres ‘pitchers’ delante mío así que no estaba en absoluto nervioso. Empecé diciendo que nunca antes había hecho algo similar, que era virgen, sobretodo de ojete, y que aunque creía en el Carpe Diem siempre ocurría algo que lo jodía todo. Entonces, para demostrar la veracidad de mi teoría, recordé momentos clave de la infancia en los que la vida insiste en putearte, proseguí con marrones en los que uno se mete con la primera novia o con el primer trabajo y acabé diciendo que, aunque desconociese mi futuro y el de mis oyentes, seguramente iba a ser una puta mierda.

Descubrí que podía improvisar en inglés, pues me fui dejando por el camino la mayoría de lo que había escrito, o incluso charlar brevemente con alguien del público desde la distancia que da un escenario, aprendí sobre la marcha la importancia de las pausas, me construí un personaje basado en el arqueo de cejas y cierta cara de desgraciado y todos me felicitaron, en especial alguno que se dedicaba que me dijo que le había impresionado. Después, conseguí ver los innumerables fallos que había cometido, como mirar demasiado al suelo, aplaudí al último par de tíos que cogieron el micro, que eran algo mayores que yo y que se soltaron hablando de drogas, putas y amigos cabrones, nos despedimos todos con un buen apretón de manos, y nos fuimos Mckenzie, que había vuelto para ver el final de mi actuación, y yo a dormir a su casa.

Me divirtió tanto la experiencia que me he apuntado un par de locales en los que también dan oportunidades y, aunque tendría que lidiar con un público mucho más exigente, siento que tengo que profundizar más en la cuestión. En cualquier caso, le eche los suficientes huevos o no, el próximo martes volveré a la pizzería y lo voy a petar!

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Responses

  1. GRABATE EN VIDEO MARICÓN!!!!!!

  2. no me lo puedo creer!!!! 🙂 jijijijijij pues mira a explotar esa faceta, quien sbae donde acbas! veo que te va bien, espero que eches de menos algo bcn un besazo don victor !
    cris

  3. Eyyyy! enhorabuena por haberte estrenado en el mundo de los monólogos!! que la verdad es q hay q echar un par para enfrentarse al publico! espero que hagas muchos shows y, haznos un favor a tus fans…grabate!!!! 😛 un besazo!

  4. Vale, este es momento (otro más, pero aquí con muchas ganas) de decir (sin mariconadas, ojo), que estoy jodidamente orgulloso de ti.

    Hat off to you, my friend. Hats off.

    Y si finalmente haces caso al respetable, y consigues que un colega te grabe en alguno de tus próximos retos stand up, sería ya pa gozarlo cosa bárbara.

  5. Gracias, amigos… veremos a ver cómo va la cosa. Tengo que perfeccionarme y escribir temas nuevos. Y si los de inmigración me dejan quedarme (lo estoy intentando pero es bastante difícil) me voy a meter de lleno porque el mundillo es bastante divertido. Un abrazo para todos desde el pacífico.


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