Posteado por: victordetord | 17 febrero, 2010

Sharks vs Saints

El domingo era el día de la Super Bowl y yo estaba muy excitado. Creyendo que sería algo parecido a una final de la champions league, llevaba más de una semana ansioso esperando a ver como lo vivirían.

Habíamos ingerido bastante la noche anterior pero, como aquí la fiesta muere tan pronto, a eso de las once de la mañana ya estábamos en pie. Fuimos a casa de Shae en bici – una buena amiga que vive en una casa caribeña delante de un parque que da al océano – para ir a la playa con el grupo de colegas, aprovechando que hacía buen tiempo. Evan, que es un cachondo, se trajo un balón de voley y, mientras esperábamos al resto en la calle, como en realidad no tiene ni puta idea, después de dar un par de toques con el pie, acabó por pegarle un balonazo a Shae en los morros. Antes de que le saltaran la gafas de sol venía de decir algo como ‘A mí no me la paséis, que soy muy patosa!’ y Kyle y yo no podíamos parar de reír.

No se me ocurrió dejar las Nike en la casa y me vi obligado a llevarlas en la mano durante toda la mañana. Al pisar la arena, soltaron al perro, que se volvía loco esprintando de un lado para otro, yo me arremangué los tejanos como hacen los viejos pescadores, me descalcé y nos pegamos unos pases en rondo. El boxer, cual aguerrido zaguero italiano, perseguía la bola hasta morderla y, en ocasiones, había que quitar el pie para no perderlo. A todo esto, Mckenzie se había distanciado del grupo buscando caracolas diminutas, como le gustan a ella, así que dejé de driblar al chucho para ir a ver como le iba. Cuando la alcancé me di la vuelta para ver como sus amigos se marchaban, hartos ya de tanta pelotita supongo, así que nos pusimos a competir por conchas de colores.

Varios metros más adelante, una señora mayor, de cuclillas frente a una charca, lavaba un caracol de palmo, le pedí que me lo enseñara y me contó que en febrero se encuentran muchos de estos entre las piedras, aprovechando la marea baja. Como la novia había vuelto a distanciarse siguiendo la orilla, me metí hacia el borde de las olas para intentar emular a aquella señora y encontré algún que otro tesoro entre las ranuras de la roca. Estaba agachado recogiendo una caracola rosa cuando me despeinó la vela de un kite-surfer, que me pasó al lado andando y que se disculpó inmediatamente. Al rato, volvió con la plancha, que había recuperado cincuenta metros más atrás, y me dijo que había visto tiburones cerca de donde yo estaba. Me señaló con el dedo el lugar exacto en el que se encontraban mientras me decía ‘Don’t worry, they’re friendly!’ y me fui corriendo a dejar mis zapatillas y mis caracolas sobre una piedra. Llamé de un grito a la novia para explicárselo y fuimos juntos a ver si los veíamos.

Al principio costó, pues el agua está muy turbia por culpa del oleaje, pero no tardamos en comprobar que nadaban en grupo y que medían metro y medio cada uno. Estuve a punto de empalmarme, con perdón! Mckenzie decidió volver porque acojonaban un poco, la verdad, y yo me arremangué los pantalones hasta por encima de las rodillas para ir a buscar una roca más cercana a la acción. Me puse a grabar un video, una ola traidora casi me licua el pasaporte y me inutiliza la cámara, y no me volví hasta que se me murió la batería.

Llegamos a casa de Shae que ya sólo quedaban las chicas, les conté mi historia sobreexcitado, me tomé un zumo en la terraza para calmarme y nos fuimos a por hamburguesas y cervezas. En la hamburguesería, degustando colesterol y haciendo tiempo para el partido, corregía el francés de Shae, que no se separa de su libro de ejercicios, mientras Mckenzie escuchaba música. Recibí un mensaje de Ben – otro amiguete baloncestista – que me invitaba a verlo en su casa con toda la peña y llegué que hacía tres minutos que ya había empezado. Discutimos sobre las reglas del juego porque aún no me las sé de tantas que hay, el partido empezó complicado para los nuestros – o los suyos, porque a mí me daba igual – pues perdíamos por 0-10 en el primer cuarto, remontamos hasta un 6-10 con dos chutes entre palos consecutivos, el segundo justo antes de que terminara el segundo cuarto, y llegamos a la media parte medio borrachos.

Aquí empezaría otro show a parte. Resulta que la pausa de la Super Bowl la inflan a anuncios inéditos (100.000 dólares por segundo de inversión) y montan un escenario en mitad del estadio para dar un mini-concierto de los guapos, en el que esta vez tocaba The Who, que están casi tan mayores como los Rollings. Entre los anuncios, descabellados, comparativos, sexistas y demasiado explícitos, y el grupo estrella hay que reconocer que cada año montan una buena, sobretodo porque mucha gente a la que ni siquiera le gusta el fútbol se traga felizmente más de tres horas de partido únicamente por los anuncios, que son entretenimiento puro. Tanto es así que no te das ni cuenta que ya estás de lleno en la segunda parte.

Animábamos a los Saints porque uno de los chavales había apostado 700 dólares y prometía que si ganaban los de Nueva Orleans compraría una mesa de billar par poner en el salón, cuando hicieron un pase lateral para recuperar el balón, jugada rara y espectacular por el riesgo que conlleva que les permitiría ponerse en cabeza, 13-10. Los Colts anotaron en la siguiente jugada y los Saints solo pudieron convertir entre palos por lo que perdíamos por un ajustadísimo 16-17. Entonces, un chute de los Colts salió desviado, los Saints convirtieron e intentaron sumar más dos haciendo otra jugada en vez de sumar más uno con un chute, para que en caso de que el rival convirtiese sólo pudiese empatar el partido en lugar de mantener esa ventaja de un punto, pero los árbitros no dieron la jugada por válida. Sin embargo, el entrenador reclamó y, después de consultar el video (acojonante lo de los ‘challenges’ por cierto) la dieron por buena. En la siguiente jugada, parecía que el enemigo empataría pero su pase fue interceptado por uno de los Saints que se marcó una carrera de setenta yardas, momento en el que casi se viene la casa abajo, pues nos ponía con dos ‘touchdowns’ de ventaja.

El partido acabó siendo un partidazo, ganaron los nuestros por casi el doble, gritamos ‘Pool table, pool table!’ varias veces y nos fuimos a otro par de casas a celebrarlo. Sin cenar y después de tanta cerveza, más de uno iba guapo, vaya que sí. En un momento de la segunda fiesta, a Kyle le habían llenado la cara de crema de chocolate después de una batalla campal de pastelitos en pleno salón y se frotaba las mejillas para poder atacar a los demás. Yo, que venía del baño, me olí la jugada y salté por encima de un sofá al estilo ‘runninback’ para huir hacia la puerta. No me dio tiempo a escapar por culpa de la pausa que hice para abrir dicha puerta, metí el pie en un charco a la salida y, al notar como el cabrón de Kyle, que me estaba poniendo fino a chocolate, tropezaba, giré sobre mi mismo y acabé de rebozarlo, cogiéndole por el cuello del polo, en aquel charco repugnante.

Volvimos adentro semi-abrazados y se puso a explicar como la persecución había terminado con sus fauces en agua estancada, a lo que más de uno me hizo un signo de aprobación, como agradeciéndome que le hubiera vengado. Al rato, llamamos a otro colega para que nos pasara algo de fumar, volvimos a casa haciendo eses, lié un par con boquilla de cartón, me bebí la última lata y me quedé muy pero que muy traspuesto en el sofá.

Adjunto algunos de los anuncios más guapos que recuerdo:










Anuncios

Responses

  1. Q heavy lo d ls tiburones!! Aunq x lo q he deducido no te zambulliste en el agua, pq ya t digo q yo nadando al lado d una “manada”, o banco, o como se diga, d tiburones: ME CAGO ENCIMA!!! XDDDD
    X cert molt serio tb el anunci d Dodge; la risa veure al Barkley cantando como en un musical; el d Bridgestone esta gracioso tb; graaaande l d Bud Light, xo el payo d la barba tb surt al d Doritos, no?!? Akst payo surt a tot arreu?!?; Cars.com un truño; y Dove en la linea d Dodge.
    un abrazo!!

    =)

  2. El del día de la marmota, el del paintball y el del casual fridays, per mi, els millors! Els demés molen tots, cadascú amb el seu estil.
    I els taurons els tenía just devant amb l’aigua pels genolls o sigui que s’hem podrien haver fotut els pinreles facilment… pero ho havia de grabar jeje cuan vegis el video a feisbuc FLI-PA-RÀS! Molts petons, bujarra.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: